El liderazgo por el Prestigio

La RAE define el prestigio como:

Pública estima de alguien o de algo, fruto de su mérito. Buena fama o buena opinión que se forma una colectividad sobre una persona o cosa.

El Prestigio personal y profesional es un valor en alza y de difícil imitación.

En un entorno tan competitivo como el actual, con gran facilidad para acceder a contenidos, formación y opiniones, resulta paradójico que cada vez haya más información, menos formación y casi nula comunicación.

Es muy complicado posicionarse como una persona, empresa o institución con prestigio sin el conocimiento de cómo se configura este valor.

Según el último estudio realizado, el prestigio es el valor mejor percibido por la sociedad sobre las personas, las empresas y las instituciones públicas.

Miguel Ángel Arroyo

La clave está en como ser una persona, empresa , marca o institución de prestigio, admirada y no envidiada que inspira, que contagia su pasión por los proyectos, que es capaz de “movilizar” todos los recursos en la consecución del logro.

El Prestigio, según nuestro último estudio, se configura con los valores siguientes: Conocimiento, Compromiso, Capital humano, Innovación, Confianza y Experiencia.

De nada sirve una gran estrategia, una gran inversión, un novedoso producto, si en el núcleo, ADN o alma de las organizaciones o personas no hay una búsqueda constante del prestigio.

Una persona con prestigio tiene talento, una empresa prestigiosa es deseada por sus empleados, un producto prestigioso es de fácil adquisición.

La ausencia de liderazgo por el prestigio, ha implicado en los últimos años que se haya establecido la mediocridad en los dirigentes sociales, políticos, económicos y empresariales.

En próximos post iremos definiendo cada una de los valores corporativos y personales que se asocian a un perfil con prestigio.