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El liderazgo en la empresa.

Cada vez toma mayor importancia el liderazgo dentro de las empresas. Personas atrayentes, carismáticas, que generan admiración y cordialidad. Las palabras mueven pero el líder arrastra. Sin comunicación, no hay liderazgo.

El liderazgo debe de ir asociado al prestigio profesional y personal y éste se configura con el conocimiento, experiencia, compromiso, capital humano, innovación y calidad profesional. Un líder prestigioso es admirado e inspira confianza.

La confianza es el factor crítico para una eficaz comunicación interna y externa, social, política y económica. Las personas ¨compran¨ sobre todo confianza.

Uno de los denominadores comunes que tienen los líderes es su coherencia: uno es lo que hace, no lo que dice. Vivir y trabajar de verdad, ni miente ni se miente: una personalidad verdadera. La autenticidad personal se refleja en los logros profesionales y una integridad personal que deja huella. Una persona íntegra es alguien en quién se puede confiar. Solidez ante las críticas que genera confianza.

Un buen líder empresarial posee un equilibrio afectivo y emocional, pero lo guía con lógica, argumentación y juicio. La sencillez es la síntesis de lo esencial, y en eso son expertos. El líder debe saber comunicar la estrategia y la visión de la empresa: una comunicación efectiva entre los diferentes agentes de la empresa hace que todo fluya de manera natural.

Su prestigio te hace crecer como persona. Tira de los demás hacia arriba, provoca que saquen lo mejor que llevan dentro. Un referente, en definitiva, por méritos propios. El que tiene el poder manda, el que tiene el liderazgo gobierna; y aquí entra en juego el saber escuchar. No se puede comunicar de forma eficiente si la información de que disponemos, es ajena a la realidad.

Contagia entusiasmo y transmite alegría en medio de tantas malas noticias, con una visión optimista y con fuerza para ilusionar. Comunicar de forma sencilla y eficaz es la mejor forma de interactuar y generar empatía dentro de la empresa; lo que se traduce en un aumento de la confianza entre equipos.

Su modelo de Identidad influye en positivo para sacar lo mejor de las personas, la admiración y emulación de su personalidad. Repetimos: uno es lo que hace, no lo que dice. Resaltar lo positivo y no cerrarse a la innovación constituyen los pilares para que haya motivación y comunicación entre las diferentes partes de la empresa.

El líder es la autoridad conseguida por una trayectoria ejemplar que es seguida por una mayoría, influyendo de buena manera en materia laboral, psicológica e intelectual. Una persona que motive, influya y comunique de manera asertiva a sus empleados marca la diferencia.

Información y comunicación en periodo electoral.

La comunicación y la información en esta campaña electoral de Madrid está teniendo varias lecturas.

No calan los discursos radicales, partidos que están desconectados del sentir del ciudadano, que plantean problemas que no están asociados a las necesidades cotidianas de los individuos. Información de poca calidad e información contaminada por los intereses partidistas, lo que implica falta de sentido crítico.

Sí hay mensajes que sí calan en la opinión pública, hay un sentido crítico hacia las medidas imposibles que, en contrapartida, tienen una alta aceptación en medidas que sí que son percibidas de valor y que pueden ayudar a la realización personal y profesional de la sociedad.

La calidad de la información global, tanto por políticos como por los electores, es de mala calidad, sesgada según intereses. Es en este estadio donde surge el problema.

No hay contraste por parte del electorado de la información, y aceptan el sesgo como verdad absoluta y algo que defender ante el contrario. Enlaza con esto la clara falta de cultura democrática: la percepción del otro como “bando” y no como persona con ideas diferentes.

En estos días, hemos asistido a una manipulación de datos estadísticos en los debates. De uno y otro político. Datos como arma arrojadiza con interpretaciones falsas, sesgadas o directamente inventadas.

El discurso radical, la controversia por la controversia no cala en la opinión pública. La Persona, como en cualquier opción de compra, siempre opta por confianza y seguridad fruto de una sociedad madura.

Debatir no es estar en un mitin político, es el contraste y crítica de ideas, no de oponentes.

Es proponer soluciones realistas a los problemas reales (valga la redundancia) de los ciudadanos. No perder de vista que la clase política está ahí en pos de procurar el bien, la estabilidad y el desarrollo de la población a la que SIRVE.

Escuchar activamente se convierte en una tarea esencial. Las diferencias entre las propuestas y la realidad y la viabilidad de éstas no tendrán calado en la opinión pública si no aportan valor, no solucionan problemas o son imposibles de realizar.

“Al que no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le será favorable”, decía Séneca.

La importancia de la información para la comunicación.

Para tomar una decisión, es necesario un buen estudio, análisis y diagnóstico de la información. La importancia de la información para una buena comunicación empresarial se basa en distintos factores, y en la sociedad que vivimos, una buena estrategia de comunicación es más esencial que nunca.

Vivimos en una sociedad saturada de información, en la que ésta es de mala calidad, sesgada, inútil o nula. Un buen estudio de la información, su análisis y su diagnóstico genera un aumento de la calidad de la misma.

No es desacertado hablar de “infoxicación”, un término que define la realidad de la información hoy día.

La realidad de lo inmediato en la que estamos inmersos, hace que dediquemos poco tiempo a la formación. Sin formación, no hay criterio propio, y sin criterio propio no hay resistencia a las llamadas “fake news”.

En el ámbito empresarial, el análisis de la información ha tomado un cariz casi obligatorio. Esto es así porque si una empresa comunica sin tener la información adecuada puede cometer errores de bulto con el coste reputacional que eso conlleva.

Esto trae consigo una volubilidad del carácter de las personas y su vulnerabilidad ante determinadas noticias, sin saber analizar, creeremos todo lo que nos cuenten, porque sin formación, nadie se pregunta por la verdad.

¿Cómo se podría hacer un plan de comunicación con su respectiva estrategia de comunicación detrás, sin haber analizado y estudiado la información de que disponemos? La mala información provoca una mala percepción de la realidad, que no aporta valor ni a la empresa ni al cliente.

¿Sabemos interpretar esa información? ¿Ésa información es veraz?

Una empresa con futuro, una empresa que logra estar en la mente del consumidor, es aquella que logra comprender y satisfacer a sus clientes en algunas de sus necesidades, sin olvidarnos en ningún momento que los clientes son el motor que mueve nuestra empresa. Sin información de calidad, ¿cómo vamos a llegar hasta ellos?

La gestión del talento senior

El talento senior se ha convertido en uno de los ejes que guían a las empresas y organizaciones a través de su experiencia, temple y compromiso. Hay que poner en valor ese talento en el mundo de la comunicación, pues es un activo estratégico en riesgo de pérdida y de difícil reemplazo por el mal llamado relevo de la experiencia.

“En la juventud aprendemos y en la vejez entendemos” decía Marie von Ebner-Eschenbach.

La mentira angular que han interiorizado los equipos de selección es el tópico de que la tecnología y el envejecimiento no son compatibles, cuando está más que demostrado que los seniors son el escalón dentro de la empresa que más capacidad tiene para formarse, debido a su madurez y su experiencia.

En un mundo tan cambiante como es el de la comunicación, han supuesto un ejemplo de adaptación a una sociedad donde prima la inmediatez, una sociedad líquida en constante cambio, han sido esos seniors los que se han adaptado a los cambios “sin miedo al humo de la digitalización” (Jorge Bogas)

Otro de los errores de bulto que comenten los equipos de selección de personal es asociar el talento a los juniors, olvidando que éste es el resultado del capital humano, la experiencia y el conocimiento, valores que no están del todo presentes en la juventud. Estas capacidades del senior, permiten un buen análisis, estudio y diagnóstico de la información, que resulta en una buena estrategia de comunicación y en un mejor plan de comunicación.

El Prestigio personal y profesional es un valor en alza y de difícil imitación, y son ellos los que lo encarnan, con su experiencia, temple y la sabiduría que da la edad.  Hay que visibilizar tu talento, su integridad y su dignidad, el humanismo de la madurez.

La experiencia es un valor que se adquiere con las distintas vivencias consumidas con tiempo, lo que diferencia el talento senior y al talento junior. Contar con talento senior en una organización es una garantía de éxito, basado en el capital intelectual, la innovación y la creatividad.

Hoy día se hace necesario un ejercicio de responsabilidad por ser más y mejor profesional, y los seniors encarnan una faceta que no tienen lo juniors (porque no la han necesitado aún) y es la alta capacidad de adaptación, en concreto al mundo de la comunicación en redes sociales.

Pensemos por un momento en esas personas que empezaron su andadura laboral de una manera y el boom tecnológico de la comunicación les ha obligado a gestionar un cambio total en su percepción del trabajo y en la forma de hacer las cosas.

La ética y la transparencia son las piedras angulares de la comunicación corporativa. “El cómo” tiene mucho valor porque es lo que define a la empresa ante sus audiencias y ante la sociedad, y la gestión del talento senior es clave a la hora de avanzar al futuro en la comunicación de la empresa. El talento junior y el talento senior se complementan: el uno necesita del otro en la estructura de las compañías/instituciones.

Realidad política y confianza.

En estos días, no se nos ha pasado la realidad política que vivimos.

Mociones de censura, fallos de las mismas, convocatorias de elecciones… y un cortoplacismo instalado en la política que nada tiene que ver con solucionar problemas y sí con el repartir, resintiéndose la confianza que depositan los españoles en sus representantes.

Se ha implantado la “comunicación de trinchera”, tendiendo a la polarización social y a la división entre buenos y malos.

“A río revuelto, ganancia de pescadores”

Los partidos con un discurso radical, ¿tienen su “ganancia de pescadores” en tiempos convulsos como crisis económicas y sociales?

La solución pasa por votar programas electorales, no discursos que venden humo, discursos que son un imposible o de consecuencias imprevisibles, sin contenido real que solucione los problemas del país.

Lo contrario es un indicativo claro de falta de madurez democrática.

Toda la información y comunicación que circula estos días en los distintos canales y medios apela al intangible de la emoción, y sí, las personas son netamente emocionales pero no son tontas.

Ante esto, cabe preguntarnos: ¿cala un discurso radical en la sociedad? ¿Inspira confianza un discurso radical?

Aunque haya un exceso de información (habitualmente de mala calidad) y de comunicación, no se acaba de configurar el statu quo del perfil político español.

La sociedad española es de naturaleza conservadora, tanto de izquierdas como de derechas. Los cambios sociales, políticos y económicos se consiguen a través de posturas moderadas.

Los políticos, hoy en día, ocupan posiciones altas en los índices de preocupación de los españoles. Hay que preocuparse cuando los que están para proponer soluciones son vistos como parte del problema.

¿Cómo han evolucionado los discursos de los partidos durante la pandemia? ¿Y en el ámbito preelectoral en el que llevamos inmersos casi 3 años?

Se hace más necesario que nunca contar con un estudio, análisis y diagnóstico de la información, y resulta clave a la hora de tener una buena estrategia de comunicación y un mejor plan de comunicación.

Y ya que estamos, parafraseando al refranero, tenemos que ser capaces de “separar el grano de la paja”

El humanismo en la comunicación política

El humanismo y la política no debería ser conceptos distintos, en cuanto ambos tratan de personas. Desde que el hombre es hombre y la política, política, el humanismo siempre ha tenido mucha presencia en ella.

La política es intrínsecamente humanista, el tratar las relaciones humanas y su organización no es un asunto baladí.

La mayor amenaza para las democracias es su falta de contenido. Esta falta es el caldo de cultivo para populismos y demagogias, y estamos hablando de los mismos problemas de la democracia desde el siglo V a.C., y seguimos sin aprender.

Los populismos de hoy en día no dejan de ser copias más sofisticadas de las llamadas tiranías atenienses.

Para Platón, “el riesgo de desentenderse de la política es ser gobernados por los peores”

La política y el humanismo son conceptos que están regidos por la filosofía moral de sus miembros. Tratar al individuo como fin y no como medio es lo que configura las valores de esa acción política, y por ende, la dirección a la hora de su comunicación.

El carácter que debe marcar al ciudadano virtuoso es el civismo de sus acciones y el sello que debe marcar al verdadero líder en tiempos de crisis sanitaria, incertidumbre, polarización, crisis económica y social; con crecientes desafíos impuestos por un futuro de cambios vertiginosos y acelerados.

Ese liderazgo basado en valores socialmente responsables es el que configura los logros de un determinado político.

La política centrada en nombres y no en objetivos contribuye a la desaparición de la democracia, y a la aparición de populismos reduccionistas que se enfocan más en los bandos que en las personas.

Una comunicación política basada en los intereses personales o partidistas, desenfocado de la persona que configura una sociedad, puede que gane, pero no durará.

Sus postulados son caducos, y están fundamentados en esos intereses cambiantes y no en las necesidades de las personas.

La Responsabilidad Social Corporativa de las Instituciones y Empresas

La responsabilidad social corporativa es en los últimos años un factor crítico en el sector empresarial. La empresa como organización desempeña un papel clave en la sociedad no solamente restringido a la creación de riqueza y empleo. La empresa no se considera como un ente abstracto sino como una institución social con derechos y obligaciones.

“Las empresas exitosas del futuro serán aquellas que decidan alinear los valores de la empresa con los valores humanos de sus empleados. Los mejores talentos quieren hacer un trabajo que contribuya a la sociedad, con una empresa cuyos valores compartan, donde sus acciones cuenten y sus opiniones importen”

Jeroen van der Veer.

Shell

El capital humano ha sustituido el cortoplacismo en la búsqueda de beneficios económicos por una mayor empatía al impacto no sólo económico, sino social y medioambiental. En definitiva, se trata de un cambio de paradigma en el que la persona empieza a tomar un papel protagonista en la acción empresarial.

Por ello, la sociedad exige a las empresas y organizaciones que actúen de forma coherente y responsable.

Para una empresa que es consciente de que su actividad, producto, opinión, puede calar en el sentir, la forma de pensar y de hacer de la sociedad, debe tener una responsabilidad, profesionalidad y rigor contrastados.

Es responsabilidad de las empresas la creación de un entorno de confianza y calidad capaz de provocar en el cliente y la sociedad una percepción positiva sobre la marca, un pensamiento propio.

Y he aquí la clave: mi compañía, institución o marca, ¿inspira confianza en las personas?

Capital humano, comunicación y transparencia son actuaciones que elevan la confianza en nuestra marca y la coherencia empresarial es la base de la misma.

La confianza es un intangible activo, resultante de otros valores que configuran la responsabilidad social corporativa de la institución y de obligado cumplimiento por la organización, y es un valor altamente apreciado por las organizaciones que repercute en su reputación e imagen.

Explicar qué hacemos, cómo lo hacemos y porqué lo hacemos. Alinear el comportamiento de la marca con las sensibilidades de los clientes y de la sociedad es lo que marca la diferencia entre unas empresas/instituciones y otras.

Exceso y mala calidad de la información.

Es evidente que tanto el exceso de información como la falta de la misma es un problema. Y lo es más en tanto en cuanto la información que tenemos es de mala calidad. No es desacertado hablar de “infoxicación”, un término que define la realidad de la información hoy día: demasiada información y de mala calidad.

Entra en juego la responsabilidad de los mediadores de la información, que, aplicando un tamiz sesgado, provocan esa desinformación con noticias dirigidas, sectarias o carentes de objetividad.

Así, nos encontramos hoy con una red sobresaturada, llena de información (muchas veces inútil, errónea o incompleta) y publicidad molesta e inservible (spam, banners, pop-ups).

En un entorno así, la búsqueda de informaciones concretas se hace ardua y la posterior clasificación de la información por su corrección, calidad, etc. conlleva mucho trabajo. Las empresas son quienes mayores problemas tienen para encontrar la información que les es necesaria entre tantos millones de datos.

La mala información provoca una mala percepción de la realidad, de la verdad; y es responsabilidad de todos los profesionales implicados trabajar con rigor y disciplina.

Los clientes/usuarios demandan una información que aporte valor añadido a su experiencia, mejor, de mayor calidad e interesante para ellos para hacer no sólo que adquieran nuestro producto, sino que repitan.

Para ello, hay que saber llegar hasta los mismos, saber qué necesitan, cuándo lo necesitan y porqué lo necesitan. Ahí entra en juego nuestra pericia a la hora de interpretar y gestionar los datos de todos nuestros clientes, el Big Data.

Un buen estudio, análisis y diagnóstico de la información aseguran la calidad de la misma.

Pedro Arroyo

Los intangibles y el humanismo.

La Comunicación es una disciplina con un alto grado humanista. Ésta es la primera ocasión en la que lo afirmo, pero es bastante evidente por otro lado. Hablar de comunicación es centrarse en una disciplina humanística por muchas razones. La primera y principal porque la comunicación tiene sentido en la medida que trata de las personas.

La perspectiva humana de la Comunicación está vinculada al apartado de las tareas no tangibles. Lo que dicen, sienten, piensan las personas

La gestión del capital humano será lo que marque las diferencias entre las distintas organizaciones. Gestionar el capital humano implica mejorar e innovar, crear futuro, crear valor.

Se necesitan indicadores adecuados para gestionar intangibles. No se puede gestionar lo que no se puede medir. De ahí que muchos piensen que la gestión del conocimiento es sólo gestionar personas.

Valor de marca, responsabilidad social corporativa y talento humano.

Añadido a la dificultad para explicarlos y medirlos, se encuentran los problemas de las empresas para comunicarlos.

Los empleados de las propias entidades reciben con recelo estas comunicaciones si no hay coherencia entre la propuesta de valor y la realidad. El resultado puede ser una comunicación negativa que tiene como fuente emisora a los propios colaboradores.

La comunicación de los intangibles y su evolución están íntimamente ligadas al valor que se les da a los intangibles dentro de las empresas: Es difícil abordar la comunicación de algo que no se considera estratégico o de valor.

Para fijar una estrategia en la comunicación de los activos intangibles es necesario sacar un diagnóstico que sea entendible y accesible para toda la organización.

Un tema de actualidad en nuestro país es la demanda de transparencia y autenticidad por parte de los grupos de interés a las empresas. La reputación no es cosa baladí.

De hecho, la gestión de la reputación corporativa debe verse como una gran oportunidad para responder adecuadamente a las expectativas de los ciudadanos, cada vez más exigentes en este punto. Por eso, el cómo, la manera de hacer las cosas, es clave para el devenir de la empresa y, en los tiempos que corren, juega un papel aún más importante.

Éste es uno de los motivos por el cual los profesionales de la Comunicación y las empresas se ven obligados a adaptarse continuamente a los nuevos canales de comunicación que están surgiendo.

Una organización con buena reputación es sinónimo de generación de valor, minimización de riesgos globales y diferenciación en el mercado.

En las empresas privadas y también públicas, el campo de la ética aplicada está adquiriendo cada vez mayor relevancia y se hace más necesaria, así como una mayor comprensión social e institucional del significado y el potencial de una gestión ética en las organizaciones.

La ética y la transparencia son las piedras angulares de la reputación corporativa. “El cómo” tiene mucho valor porque es lo que define a la empresa ante sus  audiencias y ante la sociedad.

Pedro Arroyo

Información de Calidad.

Los individuos de las sociedades avanzadas son antes que usuarios y más que consumidores, espectadores de productos, consumidores de imágenes, consumidores de modelos sociales.

El nuevo modelo social es la resultante de años de transformación producido por intereses sociales, económicos y políticos. Sería de una ingenuidad abrumadora pensar que todo es producto del “libre albedrío”.

La información y comunicación en sus distintos formatos y canales han contribuido sustancialmente a la creación de una Sociedad Enferma, caduca y carente de ideales nobles.

Los profesionales implicados directamente en este “negocio”, son los responsables de este nuevo modelo social.

Es necesario hacer un ejercicio de responsabilidad por parte de los profesionales de la comunicación, Dircom, comunicadores, periodistas, responsables de medios y políticos con el fin de ofrecer contenidos de calidad, con rigor y profesionalidad.

El primer síntoma es que la sociedad ya no confía ni en su propia “sombra».

¿Porqué siempre nos preguntamos por el grado de credibilidad de los políticos y no preguntamos por el grado de credibilidad de periodistas, medios y afines?

¿No será que hay cierto miedo a descubrir la VERDAD?

¿Somos conscientes de que nuestra opinión, nuestro titular, en definitiva, nuestra profesión, puede “calar” en el sentir, forma de pensar y de hacer de la persona?

No podemos exigir buenas prácticas para unos y no para todos, en lo político, social, económico e informativo.

La pregunta clave es: ¿éste trabajo que realizo es de calidad? ¿Tiene rigor profesional? ¿Aporto valor a la sociedad?

Miguel Ángel Arroyo